Creadas entre el ambiente añejo que caracteriza al pueblo mágico más reconocido de San Luis Potosí: Real de Catorce; las famosas «Peyoconchas» se han convertido en un atractivo para los visitantes a este lugar, por su simbolismo a la planta de Peyote, representativa de la zona Altiplano.
El Peyote es característico de Wirikuta, un semidesierto muy cercano a Catorce, en donde se percibe la magia ancestral de comunidades indígenas, entre ellas, los Huicholes, que cada año peregrinan en esta reserva natural, para llegar al Cerro del Quemado. Según sus creencias, dioses antiguos fueron llevados hasta ahí, guiados por el Abuelo Fuego, en donde el Sol se elevó por primera vez postrado encima de los cuernos de un venado azul.
La planta de Peyote, lejos de ser conocido como un alucinógeno, para los Huicholes es una planta sagrada y curativa, que representa al dios Hikuri (venado azul) y usado durante su trayecto de peregrinación. Para consumirlo, extraen su pulpa y la utilizan como medicina para el cuerpo y para el espíritu.
Por su cercanía a Real de Catorce, quienes visitan este pueblo, también acuden a Wirikuta, la región de Peyote y de una biodiversidad inmensa.
Desde hace año y medio, se comenzaron a cocinar estas famosas «Peyoconchas», gracias a que una de las dos únicas panaderías que existen en el Pueblo, decidió hornearlas como un homenaje al Peyote, dándole color y forma al pan tradicionalmente conocido como concha.
Con base de pura mantequilla, una Peyoconcha tiene un sabor distinto al pan común, ya que su preparación es especial y única. Para lograr el color exacto al Peyote, se combinan los ingredientes orgánicos hasta obtener un tono verde azulado, se le da forma a las partituras de la planta y se le colocan unos círculos amarillos que representan los frutos.
La panadería «La Migaja», propiedad de Martin Ibarra, ubicada a unos 150 metros del estacionamiento principal, es una de las dos panificadoras que elaboran las conocidas Peyoconchas en este pueblo de magia, mismas que han tenido un éxito innegable entre el turismo.
Todos los días se hornean cientos de ellas para bajar al corredor comercial y ofrecerlas a la gente, en canastos y carretillas, pero la demanda crece los fines de semana, pues son los días en que no se dan a basto, que incluso personas se han tenido que regresar sin haberlas probado.
Martin de panadería «La Migaja», explica que las Peyoconchas son muy solicitadas, por eso siempre siempre supervisa que salgan a la perfección, porque la gente las lleva como un recuerdo, para regalarlas posteriormente o para tomarles fotos y compartirlas en redes sociales.
Sí visitas Real de Catorce y no encuentras a las vendedoras de «Peyoconchas» en sus carretillas, pregunta por la panadería «La Migaja», que seguro ahí las encontrarás recién calientitas y deliciosas.


















