Las cintas plásticas que fueron puestas alrededor de plazas públicas y bancas de éstas, en el Centro Histórico, han sido violentadas por las personas que aun acuden a pesar de las recomendaciones de quedarse en casa.
Aun hay gente que sigue yendo al Centro Histórico a realizar actividades no esenciales, muestra de ello, es que se han observado a personas sentadas encima de las cintas de advertencia, otras han sido captadas dentro del área acordonada, incluso, hay zonas en donde el acordonamiento ya no existe, pues fue arrancado por la gente.
En días pasados, un adulto mayor se encontraba sentado en una de las bancas de Plaza de Armas, al ser cuestionado por otro ciudadano, minimizó haber violentado la cinta y se mostró inconforme ante la medida aplicada por las autoridades.
«Siento que me va a dar un infarto y necesito sentarme, me canso mucho, soy un adulto mayor», expresó el hombre, quien de acuerdo a los declarado por la Secretaría de Salud, es una de las personas dentro de la población de riesgo de contraer el virus.
En otras acciones, personas que laboran como boleros en plaza de El Carmen y de Armas, también se han mostrado en desacuerdo al acordonamiento, pues esta medida les complica la posibilidad trabajar y obtener recurso económico que ayude en su hogar y aunque policías municipales les pidieron alejarse de la plaza, ellos no aprueban dicha orden, «que nos den para el camión», exclaman ante la medida.
Por otro lado, en la plaza principal de Soledad, se observa un mayor entendimiento de la población, pues la plaza sigue acordonada, sin visibles daños al listón de advertencia. Alrededor del jardín principal, se observaron solo algunas personas, pasando por aquí.
La mayoría de negocios se encuentran cerrados, a la redonda de la cabecera municipal, excepto lo que son considerados de primera necesidad, como panaderías, vendedores de tamales y venta de comida.









