Si el COVID-19 no te ha arrebatado algo de tu vida, ¡no te vacunes!

La noticia de la llegada de la vacuna contra el COVID-19, que te volverá inmune al virus, ha desatado opiniones diversas en México. Algunas resultaron estar fuera del sentido común, porque suenan incongruentes, pues mientras las personas se comen una hamburguesa con “carne” que no es carne, refrigerada e industrializada, dudan del trabajo de un grupo de científicos y conocedores de la ciencia, que lograron crear la salvación contra la devastadora enfermedad.

Este mensaje es para los incrédulos, esos que desconfían y hasta son burlescos sobre que la vacuna del laboratorio Pzifer, sea benéfica para acabar con la enfermedad que ha arrebatado la vida  a muchos seres queridos, amigos, conocidos, familiares o personas en el mundo. Esos que se niegan a enlistarse para recibir la vacuna en el brazo, en los próximos meses, a pesar de haber perdido la vida de gente cercana.

Es de risa, que defiendan ideas como que “nos quieren controlar con un chip en la piel”, “el COVID-19 no existe, es del gobierno”, “es un gripa normal, pero más fuerte”, “la gente se cura con un té de manzanilla o de limón” o “el gobierno quiere acabar con la gente mayor, eso es una farsa”, pero por otro lado, creen en cremas reductoras de peso, en hechizos para “atraer al ser amado”, usan calzones de colores en Año Nuevo para el dinero, sexo o el amor o que compran productos milagro, para verse mejor.

A esos mexicanos, les piden  que “¡no se vacunen!”, porque sólo así, la vacuna llegará más pronto a quienes si deseen protegerse asimismo y a los suyos.

“¡No se vacunen!”, si creen que el virus no existe, si no les ha arrancado parte de su familia, si no les ha quitado su empleo, si no interrumpió sus planes del 2020, si no significó un antes y un después en su vida.

Porque si no se vacunan, se abre la oportunidad para que otros mortales afectados en muchos aspectos de su vida por el coronavirus, sean los primeros en recibir la vacuna en el 2022, después de que haya sido inyectado el personal de salud, adultos mayores y niños.

Y aunque faltan muchos meses, para que el resto de la población común pueda recibir la dosis que inmunizará su cuerpo ante la mortal enfermedad, si los incrédulos deciden no hacerlo, el día en que la vacuna esté disponible para los mortales, podría llegar más rápido de lo esperado.