Quiere ser gobernadora, pero ya recibió el más grande rechazo

Los deseos expresados de la aún titular de la Secretaría de Salud, Mónica Liliana Rangel Martínez, de querer ser la próxima gobernadora de San Luis Potosí, fueron desatinados en su tiempo y forma, en medio de una comparecencia llena de críticas a su trabajo y un linchamiento social en redes sociales.

No fue el mejor momento para destaparse de manera oficial, de su propia boca, ya que lejos de recibir apoyo, la doctora fue zapeada con un sinfín de comentarios negativos en redes sociales y en medios donde se difundió la noticia. El primer más grande rechazo, lo recibió ya. Los potosinos desacuerdan en su posible aspiración buscando la gubernatura.

Aunque, es muy probable que el nombre y rostro de Rangel Martínez se podrá ver en las boletas de las próximas elecciones, pues cuenta con la aprobación y acompañamiento del actual líder del priismo en el Estado, Juan Manuel Carreras López, quien le ha mostrado respaldo y ella ha sabido aprovechar su presencia diaria mediática en las conferencias de prensa COVID-19. Eso, le da mayores posibilidades de ser la elegida por el PRI estatal como la candidata, a menos que las cosas empeoren con la desdicha de ser descubierta en presuntos actos de corrupción al interior de la Secretaría de Salud.

Seguramente, la secretaria no contaba con que su plan de contender por la gubernatura -que no es de días para acá, sino que ha sido una intención que ha estado trabajando desde hace meses- , se vería truncada por el escándalo originado por su relación de amistad con Gabriel Salazar Soto y el descobijo en el pago de fuertes sumas de dinero a empresas de dudosa creación y a otras con relación a este sujeto, donde es socio mayoritario, representante y allegado.

Ayer, se mostró el rotundo rechazo a los dichos de Rangel Martínez: los potosinos no quieren a una candidata que esté buscando ser su representante en el Ejecutivo, manchada de ilícitos que, claro, deben comprobarse en las denuncias presentadas ante los órgano de justicia estatales y federales, mientras tanto, ella no renunciará a su cargo, por que “la presunción de inocencia es lo primero que debe tomarse en cuenta”, así se defendió ante los diputados que le pidieron dejar el cargo temporalmente.

El trabajo de más de 5 años al frente de los Servicios de Salud de Mónica Liliana, ha quedado minimizado , sin duda alguna. No le será fácil desprenderse de esos señalamientos negativos a su persona como funcionaria, antes de que el proceso electoral llegue a plenitud, si es que es la impulsada por el PRI.

Pero si las denuncias avanzan en las próximas semanas, Rangel Martínez deberá hacerse a un lado y dejar sus aspiraciones, pues no sería alentador que cargue con dos pesos en la espalda, uno por la presunta relación con actos de corrupción y otra por el desgaste que sigue teniendo el PRI, como un partido de antecedentes desfavorables; tratando de convencer a la ciudadanía de que será una buena gobernadora.

“Ojala que le llegue la justicia”, le dijo el diputado del Verde, Edgardo Hernández, pero para eso es necesario que las denuncias y pruebas sean contundentes, ojala que así sea.

 

DESDE LA ESQUINA

-César Martínez