La epidemia de COVID-19 en Argentina, se ha logrado contener entre la población de este país, luego de que el presidente Alberto Fernández, priorizó la estrategia de salud por sobre la recesión economica que se arrastra desde hace años.
Además, en estos momentos de pandemia, se negocia el canje de su enorme deuda pública, sin embargo, su mandatario federal ha cobrado liderazgo gracias a estos resultados sobre el virus, de acuerdo a las ultimas encuestas realizadas a los argentinos, quienes refrendan su apoyo a unos meses de haber tomado el cargo.
No obstante, la imagen positiva de Fernández, que alcanzó su nivel más alto tras decretar la cuarentena el pasado 20 de marzo, ha caído en las últimas semanas, en parte por algunos errores de gestión y también por el cansancio de los argentinos por el confinamiento y su impacto económico.
La pandemia de coronavirus llegó a Argentina en el peor momento para su economía y cuando apenas se cumplían los primeros 100 días de gestión del presidente Fernández, que decidió extender por cuarta vez la cuarentena hasta el 24 de mayo.
Con tan solo 128 casos confirmados y 3 fallecidos, Fernández decretó una estricta cuarentena obligatoria, y desplegó desde entonces una serie de medidas para tratar de paliar la crisis social que conlleva el freno de la actividad económica.
El Gobierno de Argentina fue uno de los primeros en América en confinar a la población y paralizar la economía, y los resultados comparados con otros países, como Brasil o EE.UU., están a la vista: 6,879 casos confirmados y 344 fallecidos .
La tasa de duplicación de casos en Argentina, a nivel nacional, ha pasado de 3,3 días el 20 de marzo, cuando se inició la cuarentena, a 25,1 días en la actualidad.
Las iniciales previsiones de cuándo alcanzaría el país el pico de contagios se han ido retrasando de mayo a junio.
En opinión del analista político Jorge Giacobbe, «mientras el lobo no aparece», la opinión publica ha entrado «en una fase de fastidio y también de confusión» porque si bien al inicio lo primordial para los argentinos era la salud, ahora también quieren una apertura de la actividad económica.
«Los argentinos empezamos a querer las dos cosas y el presidente tiene que decidir si conforma a las dos partes», dijo a Efe Giacobbe, quien consideró que haga lo que haga, una parte «siempre va a estar enojada».
«DE LA MUERTE NO SE VUELVE»
Ante el dilema de «preservar la economía o la salud», Fernández ha reiterado en múltiples ocasiones que no duda en proteger la vida.
«De la muerte no se vuelve. En cambio, de los problemas económicos, sí», ha afirmado Fernández, quien ha llegado a asegurar:»Prefiero tener el 10 % más de pobres y no 100,000 muertos en la Argentina».
Pero el éxito en la gestión de la crisis por el coronavirus con la temprana decisión de decretar la cuarentena ha tenido un fuerte impacto en la economía que se estima que tendrá este año una caída superior al 6 %.
Sin embargo, Fernández resiste las presiones para abrir la economía y considera que ningún país «ha logrado jamás demostrar que el fin del aislamiento haya servido a la economía. Porque, en realidad, solo ha servido a aumentar el contagio y las muertes, sin evitar el deterioro económico».
A partir de esta semana, el Gobierno dispuso una reapertura progresiva de actividades económicas en todo el país, excepto Buenos Aires y su área metropolitana, donde está concentrado el 70 % de todos los casos a nivel nacional y donde se ha incrementado el número de positivos y fallecidos en las últimas horas.
Por EFE.





