Este día, la Secretaría de Salud, Mónica Liliana Rangel, decidió publicar en algunos medios impresos, un desplegado dirigido a la “opinión pública”, para defenderse de los ataques de los que ha sido objeto, luego de que la Auditoría Superior del Estado le observara irregularidades por 277 millones de pesos, de la cuenta pública 2019, entre las que se incluyen las señaladas junto a Gabriel Salazar Soto.
La funcionaria estatal declara que “como funcionaria y como mujer, en los últimos meses y en diferentes espacios públicos, he recibido acusaciones, insultos, injurias e incluso humillaciones” y acusa a la organización civil Ciudadanos Observando, como el principal medio que la agrede.
Los señalamientos de la organización han sido constantes y también respaldado por documentación oficial, trabajo de campo, contratos, firmas y un trabajo que se ha logrado gracias al derecho de la transparencia. Sin embargo, la dependencia de Servicios de Salud ha operado para evitar proporcionar la información que debe ser pública, como lo fue entregar documentos ilegibles de manera dolosa, denunció en días recientes CO.
Las observaciones de la ASE a la Secretaria que dirige Liliana Rangel Martínez son reales, están justificadas con la falta de documentos como contratos que no avalan pagos a empresas por 277 millones de pesos, del presupuesto que ejerció en el año 2019.
Es decir, no podría tener peso el hecho de que por ser mujer ha recibido dichas “humillaciones”, puesto que su función pública la obliga a rendir cuentas a la ciudadanía sobre el gasto del erario público.
El que periodistas y activistas la acusen, es porque hay de qué señalarla y es que aclare el gasto injustificado que hizo del dinero de los potosinos, de los mexicanos –al involucrarse dinero de la federación-, sino habría eso, ella no estaría siendo mencionada más que en el combate de la pandemia de COVID-19.
En su comunicado, relata que personas de su primer círculo familiar han sido relacionadas con las acusaciones, donde es mencionada ya no como funcionaria, sino como “Monica Liliana Rangel Martínez”, dañando su honra y trabajo de 20 años en la Secretaría de Salud.
Para limpiar su “honra”, deberá presentar los documentos necesarios de cada peso gastado en la dependencia, sólo así podría callar notas informativas en medios de comunicación y podrá bajar la mano de quien la ha apuntado de presuntos actos de corrupción.






