A pesar de que en los últimos días, la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ha desmentido que exista desabasto de medicamento para la atención y aplicación de tratamientos por enfermedades crónicas, así como de COVID-19, para sus derechohabientes, el señor Juan Ricardo García Zavala denuncia lo contrario.
Él tiene 56 años y a finales del año 2018, le diagnosticaron cáncer en la costilla izquierda, en enero del 2019 le extirpan un tumor en una clínica de servicio privado. Transcurrido un año, en enero del 2020, vuelve a ser sometido a estudios para conocer el estado de su salud y le es notificado sobre la evolución de aquel problema, pero ahora en uno de los pulmones, con la presencia de un tumor de 3 centímetros.
De nueva cuenta, inicia un tratamiento médico a base de quimioterapias, pero, ahora, bajo los servicios sociales del IMSS específicamente en el Hospital General #50, ubicada en la colonia Prados de San Vicente, cerca de Periférico Oriente.
El tratamiento inició en febrero de este año, se sometió a 4 tratamientos oncológicos, siendo el último el 17 de abril en que le dan a conocer, por medio de una tomografía, que su enfermedad no disminuía, sino que al contrario, ésta avanzaba más y debía cambiar de tratamiento y, por ende, de medicamento. En este segundo y nuevo esquema, le recetan Docetaxel y Gemcitabine, y le aplican la primera quimio el 14 de mayo.
Posteriormente, el 21 de mayo fue citado para aplicarle un refuerzo del tratamiento; había cumplido con los requisitos solicitados, entre ellos comprar una aguja para el catéter, cuyo costo es de 250 pesos, sin embargo no contaba con que le dirían que no había medicamento, que tenía que esperar a que llegara o, por el contrario, debía comprarlo por su cuenta y regresar a que se lo apliquen ahí mismo, pero antes debía suscribir una carta dirigida a la institución en la que deslindaba al personal médico y al IMSS, de toda responsabilidad por efectos secundarios y a fin de que quede sin efecto un posible reclamo de reembolso monetario.
La carta fue copiada de un machote previamente dado a la esposa del paciente, debía escribir con su puño y letra lo dictado por el personal y firmar de acuerdo. “Por medio de la presente le solicito comprar por mi cuenta el siguiente medicamento: Gemcitabine 1350 mg […] cabe mencionarle que no tengo intención alguna de reclamación o reembolso al I.M.S.S. por este concepto y deslindo de toda responsabilidad al hospital y médicos tratantes por efectos secundarios”, se lee en el documento.
El señor Juan Ricardo relata que, las mismas enfermeras le dieron el domicilio de la farmacia en donde encontraría el medicamento requerido, mismo que le costó de su bolsillo la cantidad de dos mil 900 pesos. Agrega que no le fue posible comprar el segundo insumo médico, pues el costo es de 17 mil pesos, lo que hubiera significado un gasto inesperado para su familia de casi 20 mil pesos de su propio recurso, “Si yo voy a estar comprando el medicamento cada que me toca una aplicación, pues mejor me voy a un hospital privado”, lamenta.
Externa que en este tiempo de ir y venir a la clínica #50 del IMSS, se percata que no es el único paciente con esta problemática, pues hay incluso quienes de otros municipios y se topan con esta frecuente falta de medicinas, “lo más triste es que no soy el único que está afectado, hay más pacientes sumamente afectados, me doy cuenta que son personas que vienen de Matehuala, de Rioverde, de Tamazunchale, los hacen venir para hacerles creer que les van a poner su medicamento y la respuesta al llegar aquí, es de ´sabes qué, no llegó tu medicamento, tienes que esperar´.
Hasta este momento, ha perdido dos aplicaciones de su tratamiento oncológico, debido a esta falta de medicinas; las de los días 4 y 11 de junio. El próximo 25 de junio, deberá presentarse en el Hospital para otra aplicación y el 7 de julio, tiene agendada una tomografía, para conocer el avance de la enfermedad, “de acuerdo a este último esquema, deberían de terminar de aplicármelo el 3 de septiembre, pero estoy empezando y no hay medicamento, entonces yo creo que mi próxima aplicación va a tener que ser, yo creo, en una urna, si es eso lo que están esperando”, dijo.
Otra de las situaciones que denuncia Juan Ricardo, es el desinterés, la falta de sensibilidad y la poca responsabilidad de directivos de este Hospital, ya que acudió a buscar al jefe de Medicina Interna, el doctor Marín, “quien nunca tuvo la atención de poder darme una explicación de qué es lo que estaba pasando, nos tuvo esperando hora y media, y cuando volví a preguntar, me dijeron que el doctor había tenido que bajar a una junta urgentemente”, explicó.
Después, acudió a la subdirección en busca de una respuesta que le diera tranquilidad por tal desabasto, la respuesta fue la misma, “la subdirectora no está, acaba de ir a una junta a la delegación, porque ahorita es más importante los tratamientos del COVID que los tratamientos, textualmente, así me lo dijeron”.
Desesperado, pide una respuesta al Instituto Mexicano del Seguro Social, una respuesta a su salud y saber qué va a pasar con este problema, “hablo por muchas otras personas en esta situación, queremos saber a dónde nos van a orillar, porque no lo sabemos, que nos digan ´sabes qué si te vamos a dar tu tratamiento o no te vamos a dar tu tratamiento´ y ver que otras puertas hay que tocar”, finalizó.






