El colectivo «Abre Mi Escuela» en San Luis Potosí, junto a otras 9 ciudades del país, hicieron un llamado simultáneo a las autoridades sanitarias y gubernamentales, para que consideren el regreso a clases como una actividad esencial y que sea de forma segura y responsable ante la contingencia de COVID-19.
En Plaza de Los Fundadores, voceros del movimiento, María Solares y Aldo Patlán, cuestionaron el por qué la mayor cantidad de establecimientos, como parques, bares, antros, supermercados y un sinfín de actividades, han retomado operaciones de manera casi normalizada, pero las clases presenciales en nivel básico, no.
Con una leyenda formada por pupitres y mesas, que se leía desde lo alto «UN AÑO», haciendo referencia a que se cumplen 12 meses desde que los estudiantes tuvieron que dejar de asistir a sus salones de clases en todo el país.
Indicaron que la situación en las familias se torna complicada, pues los niños han dejado de tener interés por estudiar, en otros casos han tenido que dedicarse a trabajar o cuidar a sus hermanos pequeños, siendo una atrocidad para su desarrollo intelectual.
Inclusive, de acuerdo a investigaciones científicas, hay casos donde los menores de edad han intentado el suicidio como salida al caos emocional al que se enfrentan por no salir de casa, no ver a sus amigos y no realizar otras actividades sociales. En San Luis Potosí, dijeron desconocer si ha habido un caso similar.
Señalaron que no piden se retomen las clases presenciales de manera abrupta, sino con el protocolo respectivo, donde las aulas tengan ventilación, sana distancia y donde el uso de gel y cubrebocas sea obligatorio, además de que los grupos escolares sean en cantidades menores.
«No queremos regresar ahorita, no queremos regresar en la misma manera en que son 40, 30, hasta más niños por salón, son grupos reducidos, ventilación, uso de cubrebocas y distanciamiento social», dijo María Solares.
Por su parte, Aldo Patlán aseveró «lo queremos hacer de manera segura y responsable, porque es una responsabilidad de todos, no nada más del movimiento, no nada más de los niños, no nada más de los maestros, de todos en sociedad, ni no nada más de gobierno».
Mientras esto ocurría, una madre de familia que pasaba por la plaza, Tere Herrera, quien tiene dos niñas estudiantes de primaria, se mostró a favor del movimiento y preocupada por la problemática, «los niños lo necesitan, les está causando un daño emocional muy fuerte, por favor, gobierno despierta, los niños potosinos necesitan regresar a las aulas y los papás estamos de acuerdo con ello; vamos a perder esta ola generacional en seis años».
Las 10 ciudades que también se sumaron a este llamado y concientización, son Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, Morelia, Durango, Ciudad de México, León, Mérida y San Luis Potosí.














