«Tuvimos un saldo muy favorable», presumió el alcalde Enrique Galindo Ceballos al asegurar que hubo saldo blanco durante los días de Semana Santa, sin embargo, su esfuerzo fue menor y poco tiene que destacar al respecto.
La organización de la Procesion del Silencio no contó con el apoyo del Ayuntamiento capitalino, ni tampoco de la organización Tradiciones Potosinas, fue la Secretaría de Cultura y el Estado que apoyaron tanto en logística como en resguardo de los presentes , a través de elementos de seguridad pública Estatal y de Protección Civil.
En el resto del Centro Histórico también hubo mayor presencia de seguridad pública Estatal, y aunque la capital dijo haber dispuesto de 400 elementos de seguridad, esos hicieron falta en el resto de la ciudad pues ahí sí hubo cinco asesinados.
Del 10 al 17 de abril, en la capital se registraron cinco muertes dolosas: 4 por arma de fuego y uno a golpes. Los hechos de sangre que ensombrecieron «el saldo blanco» de Galindo ocurrieron en las colonias Martires de la Revolución, La Pila, Las Flores, El Aguaje y Las Mercedes.
Además, en el Centro Histórico no se logró concretar un primer cuadro limpio, pues el exceso de basura y la falta de mantenimiento a los depósitos provocó una imagen negativa a quienes acudieron a presenciar las principales actividades de Semana Mayor.
Un olor desagradable por aquellas personas que no buscaron sanitario y decidieron orinarnarse, fue también otro de los males que dejó una mala experiencia a visitantes y potosinos.





