El BMW Maratón Internacional Tangamanga 2025 reunió a más de 5 mil corredores inscritos, cada uno pagando arriba de 500 pesos por su participación, con una bolsa anunciada de poco más de 3 millones 600 mil pesos. Sin embargo, la indignación estalló tras conocerse que los campeones absolutos recibieron apenas 20 mil pesos de premio.
Valentín Rendón, de Sinaloa, y Rose Jepkorir, de Kenia, fueron los ganadores absolutos con tiempos de 2:30:18 y 2:55:05, respectivamente, demostrando meses de preparación y compromiso. Pero lo que debía ser una celebración del deporte se convirtió en un reclamo abierto sobre el escaso valor que se le da al esfuerzo de los atletas.
La comparación con otros eventos resalta el agravio: el Medio Maratón del Día del Padre en CDMX otorgó 50 mil pesos al primer lugar, mientras que carreras más modestas como la de los Barrios 2025 también ofrecieron 20 mil pesos en una sola categoría, sin tener patrocinio internacional ni una convocatoria de este tamaño.
Además de las cuotas de inscripción, el maratón recibe patrocinios de marcas privadas, instituciones públicas y apoyo logístico. A esto se suma que la Federación Mexicana de Atletismo cobra un porcentaje sobre el monto del premio, reduciendo aún más lo que reciben los atletas.
La pregunta es inevitable:
¿A dónde fue a parar todo el dinero generado por el evento?
Los corredores merecen claridad y un incentivo digno que reconozca su dedicación y promueva la cultura deportiva, especialmente en un evento que presume apoyo de marcas de lujo y presume ser uno de los maratones más importantes del país.






