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Persisten denuncias de negligencia, en Hospital de la Salud

El Hospital privado de la Salud, ubicado en la carretera 57´, ha sido denunciado en múltiples ocasiones por parte de personas que han sufrido el fallecimiento de familiares durante su atención médica en este Hospital, por presuntas prácticas de negligencia y falta de profesionalismo en el personal que atiende. El caso más reciente, es el del fallecido líder del Mercado República, Arturo Pérez Alonso.

Uno de sus hermanos, Johnny Pérez, denunció, después de su muerte, que el activista social no habría muerto por COVID-19, como se lo dieron a conocer en este nosocomio. Explica que hubo negligencia en su atención, pues ya había sido declarado dado de alta, sin embargo, no lo liberaban y, pronto, sólo les avisan que había perdido la vida.

Acusan al doctor Pedro Torres, de nunca haberles dado la cara durante 18 días en que estuvo hospitalizado el líder comerciantes, ya que sólo les decía mentiras y no supo detallar, de manera clara, el diagnostico real. En una semana, prometió que Arturo Alonso sería dado de alta, pero nunca ocurrió.

Habría sido víctima de un paro cardíaco y no de COVID-19, por una mala aplicación de oxígeno que le reventó los pulmones y para deslindarse, les dijeron que había muerto del virus.

Jhonny Pérez agrega que incluso para la realización de la necropsia tuvieron obstáculos.

No descarta interponer una denuncia contra el Hospital, por negligencia y ausencia de profesionalismo, pues la familia no está conforme con que su muerte se debió a COVID-19, pues ya se habrían presentado más casos en a familia y eso no ha ocurrido, afirmó.

Otro caso de abuso médico de los dueños del Hospital de la Salud, es el denunciado en junio de este año, cuando una enfermera, originaria de Santa María del Río y empleada de este mismo centro médico, murió a causa de hepatitis fulminante, cuando se hallaba en pleno horario laboral, en funciones de Quirófano.

Aunque ella era trabajadora de aquí, no la atendieron con urgencia y perdió la vida, en las instalaciones de su mismo centro de trabajo.

Sin importar el dolor tan grande y en las condiciones en que murió, le cobraron a sus familiares el uso de la sala de urgencias y otros servicios utilizados para tratar de salvarle la vida y que al final de nada sirvieron.

Hay otra situación similar, denunciado el año pasado, de una joven que fue internada, duró días sin que su familia supiera lo que en realidad padecía, hasta que un día les dan la noticia de que había muerto, también, por un paro respiratorio.

Lo negligente pudo haber ocurrido en su muerte, según sus familiares, ya que nunca recibieron un seguimiento médico que los dejara conformes, había inconsistencias y el día en que murió, les avisaron horas después la noticia.

A pesar de estas denuncias que talvez las víctimas no formalizan en las instituciones correspondientes, el Hospital de la Salud sigue operando ante la incertidumbre de la gente, sin que las autoridades médicas estatales hagan algo para revisar protocolos y profesionalismo de sus doctores y personal médico.

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