El lunes por la tarde, cientos de personas se encontraban en el centro histórico de la ciudad realizando compras o cumpliendo con sus labores, aprovechando que varios comercios mantuvieron sus puertas abiertas hasta tarde. Al finalizar su jornada, comenzaron a notar la ausencia de autobuses en las paradas, una espera que se prolongó durante horas.
Alrededor de las 9 de la noche, se confirmó que los operadores de diversas rutas de transporte urbano, incluyendo la 1, 3, 4, 8, 10, 15, 21, 22 y 53, habían suspendido su servicio sin previo aviso, dejando varados a cientos de usuarios. Esta acción afectó especialmente a quienes dependen del transporte público para volver a casa, generando molestias y confusión.
Pese a estar obligados a continuar el servicio hasta que el último usuario sea transportado, los operadores detuvieron sus actividades entre las 7 y 9 de la noche, incumpliendo con su deber. El caos se extendió entre los pasajeros, quienes no encontraban alternativas para llegar a sus destinos.
Esta situación despertó preocupación por la seguridad de las personas que se vieron obligadas a transitar a pie en horas nocturnas.









