Suspiro Picacho, una comunidad entre la desprotección y la amenaza urbana

Por: R. Valerio y Alejandro Montoya

 

En esta comunidad, se ubica El Cerro Grande que dota de agua a la mayoría de mantos acuíferos de la zona

-Pobladores comienzan a ser presionados por constructoras para la venta ilegal de sus tierras

-Comité de Defensa de esta comunidad, prepara archivo histórico en busca de la declaratoria de Patrimonio Intangible y Área Natural Protegida

 

Entre los límites territoriales del municipio de Mexquitic de Carmona y la Capital Potosina, se encuentra Suspiro Picacho, una comunidad trabajadora de cerca de 4 mil habitantes, y en ella, un maravilloso cerro que dota de agua a cientos de familias de este lugar. Este cerro, un esplendoroso lugar, es llamado referido por sus pobladores como El Cerro Grande.

Hoy, este grupo de personas, entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, se sienten amenazados. El crecimiento de la urbanización en la zona metropolitana hacia este sector preocupa a sus habitantes, quienes llevan años viviendo aquí y que, por generaciones, han crecido junto a su familia en esta comunidad, construyendo una identidad cultural única y un estilo de vida que continúan practicando cada día.

Norma Quiroz Escandón, es vicepresidenta del Comité de Deslinde y Defensa del Territorio de Suspiro Picacho. Este Comité está conformado legalmente ante la asamblea de la comunidad y lo integran alrededor de 30 personas, entre ellas, Norma. Hoy, ella pide a la población potosina voltear a Suspiro Picacho, enterarse de la situación alarmante que persigue a la comunidad desde hace tiempo, sensibilizarse en su preocupación y acompañarlos en la defensa de sus tierras.

“Viene la mancha urbana muy brusca, muy fuerte hacia nosotros. Por ahí, hay planes de hacer fraccionamientos, y con el tiempo una Zona Industrial”, afirma Norma, quien señala que El Cerro Grande significa para ellos la fuente de vida, que brinda cada día el agua y las necesidades naturales que requieren para subsistir.

El Cerro Grande es una zona donde nace el agua, tiene 2 200 metros sobre el nivel del mar, forma parte de la alimentación de la mayoría de los mantos acuíferos, “es una zona que se debe proteger, por la importancia que representa para la ciudad, puesto que gran parte de la Capital es abastecida por este cerro, especialmente El Saucito”, señala, al momento de destacar que es un lugar frondoso que las personas pueden observar desde la ciudad.

     

 

 

 

 

 

 

Las señales de posibles invasiones en Suspiro Picacho se suman a la reciente situación que viven comuneros de San Juan de Guadalupe y su lucha por proteger La Sierra de San Miguelito, ante las ambiciones empresariales de construir fraccionamientos poderosos en estas zonas, ambiciones que auguran afectaciones importantes para el balance ecológico que crece allí. Todo en medio de una ambiente de defensa y de beneficio para unos cuantos, dependientes de la jurisprudencia legal.

Actualmente, Suspiro Picacho es llamada comunidad por quienes la habitan, pero en lo jurídico es apenas reconocida como una Congregación. “Suspiro cuenta con los documentos que dicen que somos una congregación, más sin embargo, ahorita el tipo de propiedad que se respeta es la comunal, la ejidal y la pequeña propiedad, otras no, nosotros antecedemos a lo ejidal”, agrega Josefina Gaspar Hernández, integrante también del Comité.

Lo anterior y los rumores de que podrán sufrir invasiones constructoras en los próximos días, los ha movilizado en la búsqueda la protección de su patrimonio por la vía legal. En este momento, el Colegio de San Luis los acompaña en la integración de una serie de documentos que incluyen todo tipo de evidencias históricas, sociales y antropológicas; serán presentadas a la Secretaría de Cultura. Esto, como un primer paso, para solicitar la declaratoria de El Cerro Grande como patrimonio intangible y área protegida, al ser considerado riqueza cultural y ancestral, para sus habitantes.

“El Cerro Grande lo es todo para nosotros, y sé que para la capital también es muy importante, pues representa una recarga de los mantos acuíferos que evitaría inundaciones; sí lo dañan, habrá una enorme pérdida de vegetación y escorrentía”.

En los últimos meses, hechos verídicos en relación al inicio de compras ilegales a pobladores por parte de empresarios, han subido el nivel de alarma entre los pobladores de Suspiro Picacho, pues ha comenzado el acoso a la gente que posee terrenos bajo la sierra de la comunidad, comienzan a amenazarlos de forma insistente y ellos, están preocupados.

Además de la propuesta a la Secretaría de Cultura de un archivo histórico, y como parte del plan de Comité de Deslinde, está el acercamiento con la RAN (Registro Agrario Nacional) y con la Procuraduría Agraria, además de no descartar otras instancias como el Congreso del Estado y el mismo Gobernador, Juan Manuel Carreras López.

Los pobladores de Suspiro Picacho tienen la seguridad de que podrán lograr el reconocimiento de su comunidad como una congregación de manera jurídica, pues ya hay antecedentes positivos: la comunidad Guadalupe Victoria; un claro ejemplo. Es un poblado vecino de allí, que se encontraba en la misma situación, pero la voluntad y el aguerrido sentimiento de defensa de sus pobladores los llevó a ser hoy, una congregación legalmente reconocida.

No obstante, existe la contraparte del poder económico de constructores, que puede mover instancias a su favor e ignorar la riqueza cultural y ancestral de Suspiro Picacho. “Nosotros somos una comunidad con mucha fuerza de unidad y confiamos en nuestro abogado, el Lic. Carlos Covarrubias Rendón; en las instancias correspondientes y, sobre todo, en la fe y el apoyo de la gente”, señala Ignacio Martínez, tesorero del Comité de Defensa.

Por último, dijo que muchísimos años han sido testigos de la vida en este lugar, “tenemos una enorme riqueza cultural, estas tierras nos han acompañado a través del tiempo, y vamos a defender con lo que sea necesario, nuestro patrimonio”; no sin antes recordar que Suspiro Picacho es proveniente de un grupo indígena, específicamente de Huachichiles, quienes fueron congregados por los españoles en esta zona.