Desde el pasado mes de septiembre del 2020, Antonio Garay busca inconsolable e insistentemente a su hijo menor de 14 años, desaparecido en el municipio de Matehuala.
Hace 9 meses, Osiel Odonaí González García, simplemente no llegó a casa, desapareció sin dejar huellas o señales de su paradero. Para su familia, ha sido de las experiencias más tristes a las que han tenido que enfrentarse.
«Querido hijo, no sabes cuánto te extrañamos, cuánta falta nos haces. Desde el momento en que saliste de nuestra casa dejaste un vacío inmenso en nuestra familia», son las palabras de dolor y desesperación que escribe, postea y exclama con frecuencia la familia del pequeño Osiel.
A pesar de que se han emitido fichas para su búsqueda por parte de la Fiscalía General y que se está trabajando en su localización, no hay información positiva que ayude a encontrarlo.
Sin recursos y sin mayor apoyo de las autoridades, su padre ha emprendido un camino largo para preguntar y, con suerte, saber datos que lo orienten para algún dia encontrar con vida a su hijo.
Para encontrarlo, se ha tomado de la mano de la ciudadanía, amigos, conocidos y desconocidos, con playeras impresas y material que él mismo ha costeado, no descansa en la búsqueda más grande de su vida.
«No sabemos qué té paso y por qué no volviste si todo era perfecto, tenías proyectos y ambiciones. Estabas ilusionado con ser un buen marino, tu tienes toda una vida por delante, podías salir adelante por todas las cosas buenas que tienes, tu carácter, tu amabilidad, tu manera de ser, respetuoso, comedido, alegre, trabajador y siempre preocupado por los demás en ayudar en lo que fuera».
Toda la familia de Osiel piden a Dios pronto saber de él, recuperarlo y entender con fuerza qué lo llevo a desaparecer. Se cuestionan el por qué se esfumó, si tan sólo se dirigía a la tienda y jamás volvió.
La esperanza y la fe, es lo que mantiene este padre de familia de pie, con pocas y a veces muchas ganasde seguir luchando, caminando por la sierra, comunidades, pueblos y sitios donde pueda estar su hijo.
Ahora, sigue pidiendo la ayuda fe la población para conocer información de su paradero, pues no cuenta con los recursos económicos y sociales para hacer una investigación profunda.
Sólo Dios sabe qué fue lo que ocurrió aquel dia de su desaparición y a Dios le pideque lo cuide donde sea que esté.












