(AUDIO) Potosinos si se vacunarán contra COVID-19; otros, siguen sin creer en el virus

La llegada de la vacuna contra COVID-19 a San Luis Potosí, es un aliciente para los potosinos, para combatir la enfermedad que ha llevado a la muerte a seres queridos, amigos, conocidos y otras personas, de las que, hoy, se lamenta su ausencia.

Así lo consideraron algunas personas entrevistadas por El Radar Mx, quienes, en su mayoría, concordaron en lo positivo que es que la vacuna ya esté en tierras potosinas en su primera etapa de aplicación, al sector salud. Aunque no faltó quien dijera que el tema de la pandemia alrededor del mundo es una falacia social, pero que por las restricciones que existen en la cotidianidad, deben usar cubrebocas, gel antibacterial y separarse de otras personas en espacios públicos.

La señora Yolanda, quien se hacía acompañar de su esposo, negó rotundamente estar interesada en recibir la vacuna, pues “para mi, no creo en eso, más que por mi trabajo son reglas que yo debo tener (medidas sanitarias), que debo seguir al pie de la letra, entonces ese es el deber de uno”. Dijo que anteriormente se ha vacunado contra la influenza, en dos ocasiones, no tuvo reacciones, pero una “cuñada, si, tuvo fiebre, dolor de cabeza”.

Añadió que el no saber de algún familiar o conocido que haya estado enfermo o diagnosticado por COVID-19, la lleva a la incredulidad del virus, además que “dicen que el COVID-19 es más fuerte que la influenza, pero ya no se sabe cuál es la gripa normal o cuál es el COVID-19 o cuál es la influenza”. Por eso, lo más recomendable para ella es andar bien abrigados, lavarse las manos, echarse gel, andar con el cubrebocas, como medidas para tomar en cuenta, pero volvió a mencionar que, por “más que nada por mi trabajo”, es que las aplica.

En contraste, Esaú Mendoza, de 35 años, trabajador de una empresa de la zona industrial, se mostró a favor de la llegada del inmune, “para ver si terminamos en algo con los contagios”, también señaló que será de gran ayuda para las personas adultas mayores y quienes padecen enfermedades de riesgo.

Denunció que muchas personas no acatan las medidas de prevención, puso como ejemplo el Centro Histórico, donde la gente va y viene y no portan ni cubrebocas, por lo que la vacuna serviría para esas personas que no se cuidan. Lamentó que la población que si busca cuidarse y es responsable en el llamado de las autoridades, debe salir a trabajar, por necesidad.

También, evidenció que en muchos lugares públicos, como en la empresa donde labora, los directivos o encargados de verificar el cumplimiento de dichas indicaciones, son omisos y permiten el acceso de empleados que ignoran el uso de cubrebocas y gel antibacterial.

La señora María de Los Angeles, una mujer de edad avanzada, se limitó a decir que si buscará ser vacunada, cuando llegue el momento para su sector poblacional.

Siguiendo con el sondeo, Mónica de 24 años de edad, dijo estar esperanzada en el momento en que le toque a los jóvenes vacunarse, “porque me tocó ver a personas cercanas que tuvieron COVID, algunos fueron familiares y es necesario, obviamente si todos estamos acostumbrados a esta normalidad, con estas indicaciones podemos salir adelante”.

Indicó que algunos de sus familiares no estuvieron en una situación de salud grave, a diferencia de sus vecinos, quienes trágicamente perdieron la vida, a causa de la enfermedad, ya que tenían otros padecimientos crónicos.

Sobre las personas que no creen en el virus, las calificó de “cerradas, ignorantes, que no llegan a creer hasta que les pasa o ven a un familiar enfermo de COVID, no se ponen en el lugar de uno que ya vivió eso”. Indicó que es entendible que el resto de la gente ya quiere regresar a sus actividades de forma normal, pero destaco la necesidad de que todos pongan su “granito de arena”, para salir de la problemática.

Otra joven que coqueteaba con su novio, Yareli Victoria, accedió a la entrevista, iniciando con el caso de su abuelita, quien estuvo a punto de perder la vida, diagnosticada con COVID-19, pero que finalmente pudo librarla y hoy está en casa. “Yo si creo en el virus, porque ya han muerto familiares, mi abuelita duró bastante tiempo en el Hospital, pero un tío si falleció”.

Aseguró que ella también estuvo pre-identificada con el virus, pues durante dos semanas presentó síntomas que nunca había sentido, como “dolor de cabeza todo el día, dolor de garganta, muy feo, pero siento que los jóvenes tenemos más defensas y me alivié”.

Afirmó que toda su familia es consciente de la enfermedad, usan cubrebocas y en ocasiones han hablado de lo importante de acatar las recomendaciones sanitarias en todo lugar. En su trabajo, también existe un puntual seguimiento del plan anticovid.

Sin embargo, aceptó haber asistido a eventos masivos de entretenimiento, como a un baile, y a pesar de ser contradictoria en lo que piensa y lo que hace, dijo estar siendo responsable ante la contingencia. “Yo pienso que esto nunca se va a acabar, va a estar para toda la vida, por eso hay que cuidarse más”.

Por último, un vendedor ambulante de cubrebocas desechables y lavables, de distintos colores, en una contraesquina del Jardín Juan de Dios, también tuvo un familiar enfermo a causa de este mal, lo que fue sorpresivo en el núcleo de su familia.

Consideró que un 30% de la gente que transita por la zona, no se ve preocupada por la pandemia, no usa cubrebocas y camina con niños expuestos, por lo que consideró que las personas no entienden hasta que viven algo similar. “Hay gente que no cree, les vale”.

Aplaudió la llegada de la vacuna y “claro que si me vacunaría, porque uno no solo hay que fijarse en uno, hay que ver por los demás”.

Finalmente, dijo que la venta de estos insumos ha disminuido, aunque más por la competencia que por la omisión de la gente.