Una fiesta infantil se convirtió en escenario de horror y luto cuando el hijo del payaso encargado de entretener a los pequeños fue brutalmente asesinado. Los festejos, que se desarrollaban en un patio residencial de Tijuana, se vieron interrumpidos por una ráfaga de disparos, dejando a los presentes en estado de shock.
Según relatos de testigos que prefirieron mantener el anonimato, la celebración transcurría en un ambiente de alegría y risas hasta que la tranquilidad se vio eclipsada por una sucesión de detonaciones que helaron la sangre de los presentes.
En medio del caos y la confusión, el payasito Garritas, reconocido por su habilidad para entretener a los niños, salió precipitadamente hacia la calle, pues sus hijos gemelos se encontraban sentados en la banqueta de la calle 24 de febrero, en la colonia Colinas de La Mesa. La angustia se apoderó de él al descubrir a su hijo de 15 años, Osvaldo Abdiel, tendido en el suelo con impactos de bala en la espalda. Sin perder tiempo, Garritas alertó de inmediato a los servicios de emergencia para solicitar ayuda desesperadamente.
A pesar de la pronta respuesta de los paramédicos, lamentablemente, solo pudieron confirmar el fallecimiento del joven en la escena del crimen. Mientras tanto, peritos de la Fiscalía General del Estado recolectaron cuatro casquillos percutidos, evidencia tangible del acto violento que devastó la fiesta.
Los testigos, consternados por los acontecimientos, informaron que el presunto responsable emprendió una huida desesperada en dirección a un cerro cercano, eludiendo así la captura. Lo describieron como una persona de complexión delgada, ataviado con ropas oscuras y portando una máscara de calavera, lo que generó aún más intriga y temor en torno al trágico incidente.
Esta inesperada tragedia ha sumido a la comunidad en un profundo pesar y consternación. El hijo del payasito, cuya vida fue cruelmente arrebatada, será recordado como una inocente víctima de la violencia desatada en una fiesta que debía ser un momento de alegría y diversión para los pequeños. El dolor se ha instalado en el corazón de aquellos que alguna vez fueron animados por el alegre payasito Garritas, quien ahora enfrenta la inimaginable pena de perder a su propio hijo en medio de su labor de llevar sonrisas a los niños.














